20 ago. 2010

En barrio Las Lomas La comunidad toba recibió ayuda


En barrio Las Lomas
La comunidad toba recibió ayuda
De la Redacción de El Litoral
redaccion@ellitoral.com

Aunque las necesidades continúan siendo muchas, los integrantes de una de las dos comunidades tobas del barrio Las Lomas celebran la copa de leche que todos los sábados reciben alrededor de 40 chicos en el marco de una iniciativa reciente surgida desde la Federación Santafesina de Entidades Mutualistas Brigadier General Estanislao López y que es posible gracias a la colaboración de aportes de distintas mutuales.

Cleto Mansilla, uno de los referentes de la comunidad ubicada en las inmediaciones de Obispo Boneo y 3er. Pasaje, agradeció la ayuda recibida desde la organización y deseó que otras instituciones la imiten por dos motivos: primero porque en la comunidad toba habitan alrededor de 150 chicos y segundo por la ausencia del Estado en materia de ayuda social.

Esto último -explicó- tiene que ver con que hasta el año 2003 proporcionaba los alimentos para el funcionamiento de un comedor que además de brindarle el almuerzo a todos los integrantes de la comunidad, es decir a un promedio de 700 personas, posibilitaba la entrega de raciones también a criollos del barrio.

“En la inundación se perdió todo: las tazas, las ollas, los platos y cubiertos... También algunos alimentos. Cuando pudimos volver al barrio pensábamos que íbamos a volver a poder abrir el comedor pero no fue así”, contó María López, la cocinera. Y agregó: “No pierdo las esperanzas de que algún día podamos volver a abrirlo y ser yo quien vuelva a cocinar para todos los chicos de la comunidad y algunos criollos con necesidades”.

Promesa incumplida

Pero la apertura del comedor pasa a un segundo plano por parte de los miembros de la comunidad al hacer referencia a la principal preocupación que tienen. Es que hace años recibieron como promesa la propiedad de las tierras donde levantaron sus humildes viviendas y hasta el momento no han tenido novedades.

“Queremos el reconocimiento como pueblo originario”, sentenció Cleto Mansilla. Y aclaró que ello sucederá cuando escrituren las tierras sobre las que pudieron levantar las construcciones de ladrillos donde viven, tal como se lo prometieron hace 15 años las autoridades cuando decidieron trasladarlos desde la Estación Belgrano, donde habitaban en vagones, al barrio Las Lomas.

Asegurarles a sus descendientes que nunca serán desalojados del lugar donde viven es la razón principal que esgrimen a la hora de explicar por qué luchan por la tenencia de las tierras, además de decir que necesitan de ellas para realizar cultivos y luego consumirlos. “Nos daría tranquilidad y seguridad”, finalizó el referente de la comunidad.

Todos los sábados, en el marco de una iniciativa surgida desde la Federación Santafesina de Entidades Mutualistas, 40 chicos de la comunidad reciben su copa de leche. Muy agradecidos, los referentes piden que otras instituciones imiten a dicha entidad porque la demanda es mayor y la ayuda del Estado nula.

Solidarios

Gracias a la colaboración de aportes mutualistas, la Federación Santafesina de Entidades Mutualistas Brigadier General Estanislao López brinda una copa de leche a 40 chicos del barrio, los días sábado. También colaborará con el ropero comunitario y con material didáctico para el apoyo escolar que imparte en niños y niñas la enseñanza de su lengua ancestral, para así mantener viva su cultura y sus costumbres.

PARA COLABORAR

con la comunidad toba de barrio Las Lomas, los interesados pueden comunicarse con Cleto Mansilla al 0342 155- 551591.


Ejemplo de vida

María López está feliz. Y aunque a varias personas les parezca una exageración, su alegría tiene que ver con algo que la mayoría aprende en la adolescencia pero ella supo recién a los 50 años: hacer la firma personal.

Todos los días, de 13.30 a 15, esta mujer se acerca a la capilla del barrio a estudiar. Está en primer grado, donde entre otras cosas le enseñaron y explicaron la importancia de tener firma. “Me gusta mucho ir a la escuela, y recién este año me puse las pilas. Debería estar en segundo pero el año pasado lo repetí porque tenía mucho trabajo”, contó.

En abril de este año El Litoral visitó la comunidad. En ese marco, sus miembros aprovecharon para apelar a la solidaridad de la gente ya que la venta de artesanías realizadas en hojas de palma y en barro es lo único que les proporciona el sustento diario. El resultado fue muy bueno: recibieron, entre otras cosas, la donación de cinco máquinas de coser eléctricas que posibilitó el funcionamiento a pleno del costurero que tiene a su cargo. “Cuando llego de la escuela me pongo a coser. En estos momentos estoy haciendo sábanas, que luego las vendo para reinvertir en materiales y en la reposición de hilos y agujas”, dijo, agradeciendo a una señora llamada Alicia que, desde Cuba, donó las máquinas.

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