15 ago. 2010

El 'Avatar' del cine ya existe en la vida real de un pueblo indio


El 'Avatar' del cine ya existe en la vida real de un pueblo indio

Octavio Rubio colabora con la ONG Survival International para acabar con la agresiones que sufren pueblos indígenas como el de los jarawa

"Visite las paradisiacas islas de Andamán, en el océano Índico, y enrólese en un safari para avistar a los jarawa". La ONG Survival International, en la que colabora Octavio Rubio desde hace once años, lucha por acabar con la agresiones que sufren pueblos indígenas como el de los jarawa. Varios operadores turísticos de India se anuncian en internet para vender una suerte de tour consistente en fotografiar a los últimos representantes de una etnia en vías de extinción: en lugar de inmortalizar a rinocerontes u orangutanes, invaden escenas de la vida cotidiana de los jarawa.

"Además de poner en peligro la salud de los jarawa por el riesgo de contagiarles nuestras enfermedades, estos safaris humanos atentan contra su dignidad", lamenta Octavio, arquitecto canario de 42 años. Los jarawa centran ahora la atención de Survival, ONG que nació hace 41 años en Londres para proteger a los yanomami de la Amazonia. Otros de sus retos son garantizar el acceso al agua a los bosquimanos de Botsuana o concienciar a la comunidad internacional del derecho de los dongria kondh a seguir viviendo en su territorio. La compañía británica Vedanta Resources prevé abrir una mina de bauxita a cielo abierto en Niyamgiri, la montaña sagrada de este pueblo de Orissa (India). Si el proyecto prospera, los bosques de los que dependen los dongria kondh desaparecerán, denuncian desde Survival. La realidad supera a la ficción: el Avatar de James Cameron en la vida real.

Octavio relata la historia de los dongria kondh, de los jarawa, de los bosquimanos o de tantas otras comunidades que intentan sobrevivir a las agresiones del mundo occidental, en institutos, bibliotecas, ferias... Una ONG pequeña como Survival precisa de voluntarios todoterreno preparados para hacer un poco de todo. "Doy charlas, organizo exposiciones y actos públicos para recoger dinero, redacto proyectos y notas de prensa, coordino a los voluntarios...". Su misión, al igual que la de los otros siete miembros que integran el comité de Barcelona, es difundir la problemática de los pueblos indígenas, víctimas durante años de ataques por el control de sus tentadores territorios.

Octavio compatibiliza su dedicación a Survival con su trabajo en un despacho de arquitectos barcelonés. "Cada quince días planificamos las actividades más inmediatas; suelo destinar tres o cuatro horas a la semana a Survival, pero si doy algún ciclo de conferencias, mucho más", cuenta en una cafetería del barrio de Gràcia. "Queremos difundir la forma de vida de las sociedades indígenas, que son tan contemporáneas como las nuestras. De ellos podemos aprender que la tierra no nos pertenece, somos nosotros los que pertenecemos a ella. Esa humildad les permite mantener un equilibrio con el medio ambiente que nosotros hemos perdido".

Una conferencia de Davi Kopenawa, líder yanomami, despertó el interés de Octavio por la causa indígena. "Yo ya formaba parte de un colectivo de estudiantes universitarios de Las Palmas con inquietudes sociales y buscábamos una ONG en la que encajar". Kopenawa dibujó el oscuro futuro al que se enfrentaban los yanomami, la progresiva pérdida de su territorio a causa de la llegada de buscadores de oro, la construcción de una carretera, la transmisión de enfermedades como la gripe o el sarampión contagiadas por los nuevos pobladores... Una problemática que han sufrido otros pueblos de la Amazonia, uno de los últimos reductos de los indígenas aislados, aquellos que rechazan todo contacto con el mundo exterior. "En los años ochenta, el 20% de los yanomami murió por las enfermedades que buscadores de oro llevaron a la zona y ante las que no tenían inmunidad, también por la contaminación de sus ríos con el mercurio utilizado para la extracción de oro". La campaña en defensa de los yanomami fue el embrión de Survival y ahora su población se calcula en 32.000 personas repartidas entre Venezuela y Brasil.

El discurso de Davi Kopenawa caló. "También influyó la filosofía de Survival, una ONG pequeña y muy estricta, que basa su acción en hacer pedagogía, no tenemos a gente trabajando sobre el terreno sino que apoyamos a las organizaciones locales desde aquí".

A la vez que imparte conferencias sobre los derechos de los jarawa o de los ayoredo de Paraguay, colabora con una red de arquitectura social y sostenible (SISA); de hecho, su proyecto de final de carrera fue un complejo de viviendas en Mauritania. "Algunas formas de hacer turismo, los biocombustibles, los madereros, están acabando con los indígenas, pero si los matamos a ellos nos destruimos a nosotros", advierte en sus charlas.

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