26 ene. 2011

Una población qom de Pampa del Indio denuncia manejo indebido de agroquímicos


Otra vez la provincia es noticia nacional a partir de graves denuncias por contaminación con agroquímicos. Cuando el eco de Las Palmas y La Leonesa parece apagarse, un informe del diario Página 12 da cuenta de los graves daños que ocasionarían las prácticas de la estancia Don Panos, propiedad de Eduardo Eurnekian, sobre los sembradíos de la comunidad qom de Pampa del Indio.

“El viento viene con el veneno”, es la primera descripción que hace Juan Capra, de la comunidad qom, papá de siete niños, trabajador a destajo y, según denuncia, afectado por agroquímicos. Así, al igual que otros indígenas de Pampa del Indio, Capra habla de las fumigaciones que le arruinan las cosechas, matan animales, contaminan fuentes de agua y enferman a sus familias.
Según el matutino nacional, los pobladores realizaron denuncias ante la comisaría local, la Fiscalía de Investigaciones, el gobierno provincial y ante la Cámara de Diputados de la provincia. Pero no hubo respuesta. Enfrente tienen a uno de los mayores terratenientes del Chaco y a uno de los empresarios más conocidos del país, Eduardo Eurnekian, dueño de la estancia Don Panos, que forma parte de la Corporación Unitec Agro. Desde la empresa rechazan las acusaciones y afirman que su prioridad es el cuidado del ambiente.
Algodón, maíz, poroto, sandía. Era lo que habían sembrado los Capra en las 25 hectáreas que comparten con otras tres familias. Lo obtenido iba a ser destinado para autoconsumo. “Mire usted, todo quemado, todo arruinado”, lamenta y muestra el sembradío, lindante al alambrado de Don Panos, finca de 96 mil hectáreas, mitad en Chaco, mitad en Formosa. Apunta a una avioneta amarilla que los tiene a maltraer.

“Ese viento mata”
“Varias veces nos mojó toda la casa”, explica enojado. Recuerda que el agrotóxico llegó hasta el tanque de agua e, incluso, afectó a su esposa, que estaba amasando bajo un árbol. La peor parte la llevó su hijo Ever, de 8 años, que comenzó con vómitos, pasó la noche retorcido de dolor y terminó en el hospital. “Ese viento mata”, resume Capra.
Buena parte de la población qom de Pampa del Indio vive desde hace generaciones en la zona conocida como Campo Medina. Las críticas al vecino Don Panos se remontan a la década pasada, cuando la empresa se instaló en el lugar y arrasó parte del monte donde las comunidades obtenían leña, hierbas medicinales y alimento.

Una década
Las acusaciones por fumigaciones llevan diez años, pero recién a fines de 2010 se plasmaron en papel. El 10 de noviembre se realizaron presentaciones ante la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados del Chaco y ante la Subsecretaría de Derechos Humanos provincial. El 26 de noviembre fue el turno de la comisaría de Pampa del Indio y el 1 de diciembre en la Fiscalía de Investigación de General San Martín.
“Se denuncian severos daños sobre personas, animales, plantaciones y cursos de agua debido a la fumigación con agrotóxicos... Toda vez que se realizan fumigaciones se perciben olores insoportables, se registran mortandad de animales y los chicos presentan manchas en la piel”, detalla la denuncia y remarca que “los daños son irreparables sobre bienes y personas”, por lo cual piden la “urgente intervención” para frenar las aspersiones.

Más siembra, más fumigación
Santos López también es qom y vive lindante a Don Panos. Tiene nueve hijos y una certeza: “Antes no era tanto (las fumigaciones), pero cada vez siembran más y por eso mismo cada vez fumigan más. No podemos tener nada, perdimos las chacras y los cajones de cría de abejas, nada podemos tener, se meten en las pocas tierras que tenemos”.
En la zona falta el agua. Las lluvias son escasas, pero se trata de recolectar lo que cae del techo. También se recoge de charcos en la tierra y aljibes comunitarios. En las parcelas indígenas se dejan ver bidones verdes, con los que acarrean el agua y que no hace mucho contenían Roundup, el glifosato pilar del modelo sojero. Leyes sanitarias prohíben su reciclado, no hay lavado que elimine el tóxico, pero abundan y envenenan en todos los poblados pobres cercanos a campos transgénicos.

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