31 ene. 2011

Aborígenes duermen en veredas de hospitales


Son las 18 horas del día domingo, el horario de visita en el Hospital de la Madre y El Niño empieza mucho antes, sin embargo las puertas están cerradas y sólo hay empleados limpiando el piso según se puede observar a través de los ventanales.
Es característica ver esta postal sobre la vereda, familias de aborígenes sentadas con todos los bultos esperando para poder ver a sus parientes internados.

Una de las varias familias que espera pacientemente sentada, está compuesta por cuatro personas y en derredor tienen lo que necesitan al menos en lo inmediato, agua por el calor, algo de comida, pues hace una semana duermen donde pueden, en el patio interno del hospital a veces, en la vereda otras.

Tuvieron la mala suerte de que se enfermara uno de sus integrantes siendo del interior, ahora deben dormir y comer donde sea hasta que puedan volver a su comunidad.

El Comercial consultó a uno de los integrantes sobre si habían acudido al ICA (Instituto de Comunidades Aborígenes) para ver la posibilidad de que les consiguieran algún albergue pero dijeron que "nadie nos atiende, mañana (por hoy) vamos a ir de nuevo pero ya hace una semana que estamos acá y hasta ahora no hay nada".

Calor, imposibilidad de poder acceder a sanitarios, mosquitos por la noche y lo peor, no tener dinero como para poder pagarse lo mínimo indispensable y acompañar a su familiar en condiciones dignas eran un factor común en quienes no tenían otra alternativa.

Idéntica situación vivía una mujer cuyo hijo se encontraba en el mismo hospital y también relató que: "Hace tres días que estamos acá en el hospital y dormimos en la vereda, o sino en el patio interno".

Finalmente se abren las puertas del hospital, una hora más tarde del horario habitual y ellos pueden entrar a visitar a sus familiares.

Hospital Central

El Comercial también pudo comprobar que la misma cuestión ocurre en el Hospital Central de nuestra ciudad donde una familia, también de la comunidad toba compuesta por cuatro personas, debe dormir y comer (a veces) a la intemperie porque el padre de familia está con neumonía hace más de una semana internado en este hospital.

A igual correlato en relación a si el ICA no los había auxiliado en estas circunstancias dijeron que: "Ni caso te hacen, es de balde estar ahí por horas, nunca te atienden, te tienen esperando nomás".

Inclusive relataron que una señora de la localidad de Fontana que vino a internar al marido en este hospital, "no tiene adonde ir y hoy se va a quedar acá en la entrada de las ambulancias a dormir o a charlar con nosotros y eso que ella es criolla", manifestaron a manera de ejemplo de que las cosas no sólo están mal para ellos.

Las quejas siempre son las mismas con el ICA, falta de atención y sobre todo algo que para los originarios es muy importante, falta de respeto que además no discrimina entre miembros en general de la comunidad o caciques.

La pregunta es ¿para qué sirve el ICA? si no puede garantizar por ejemplo que cuando se den estas situaciones los originarios del interior tengan donde comer o donde dormir.

¿Por qué el ICA cuyo organismo sólo tiene razón de ser por la Ley 426 también llamada Ley del aborigen, es uno de los organismos que más desatiende a los aborígenes?

Hoy los originarios están acostumbrados a que no los atiendan, están acostumbrados a que los ignoren y en donde más se da esta situación al parecer es en el Instituto de Comunidades Aborígenes que debería ser la embajada de la raza y sencillamente no lo es.

Inclusive a una de las preguntas de El Comercial a quienes deberían recibir la asistencia social del ICA, la respuesta fue "¿Para qué?" sintetizando el lugar inerte que ocupa el organismo en el imaginario de la gente aborigen.

Muchas organizaciones civiles de localidades del interior ofrecen albergues a sus compoblanos sin que esto signifique una logística imposible de sostener y de grandes recursos, sin embargo el ICA que es una estructura mucho mayor, que involucra a Wichís, Pilagás y Tobas de toda la provincia compuesta por un directorio y con un apoyo, en el discurso, incondicional del gobierno, contradictoriamente hace caso omiso y mantiene a propios durmiendo en la vereda y comiendo lo que pueden en una situación denigrante.

Una oficina y un sello de goma, que sólo surge como institución cuando debe salir a desacreditar a propios ante denuncias de violaciones a los derechos humanos y a guardar silencio ante situaciones como éstas, totalmente vacías de justicia social.

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