23 mar 2026

SOY GUARANÍ y SOY HIJO DE QOM

Los guaraníes o tupí-guaraníes son un conjunto de pueblos amazónicos que habitan en Sudamérica desde hace miles de años. Sobre su autodenominación “abá-guariní” o “wariní” se dice que significa “hombre de guerra”, “guerrero”. Hay quien encuentra semejanza entre las palabras “guariní” (guerrero) y “war” (guerra) o “warring” (en guerra) en el idioma inglés, o en el antiguo idioma vikingo “herr” (ejército). De ahí que algunos han teorizado algún tipo de vinculación antigua entre guaraníes y pueblos germánicos de Europa. En el cerro Guazú, en Amambay, Paraguay, se han encontrado inscripciones rúnicas que son atribuidas a vikingos que habrían arribado al Paraguay siglos antes que los españoles y que se habrían mestizado con los pobladores del lugar. Algunas leyendas dicen que hace miles de años, los hermanos Tupí y Guaraní llegaron a las costas del Brasil procedentes de un país más allá del mar. Las esposas de ambos se habrían disgustado y sus descendientes se dispersaron por diferentes lugares: Los Tupí ocuparon la Amazonia y el Litoral Atlántico, los Guaraní en Paraguay, sur de Brasil y el Litoral Argentino. Los guaraníes se dedicaron principalmente a la agricultura (maíz, poroto, calabazas) y a la guerra. Conquistaron a otros pueblos, principalmente de origen Arawák, como los Chané y los Guaná de los que obtenían tributos a cambio de protección militar. En el oriente boliviano constituyeron una barrera infranqueable para la expansión del Estado Incaico. Los guaraníes se organizaban en grupos cuya economía era comunitaria y cooperativa. No existían clases sociales ni propiedad privada de la tierra. El continuo nomadismo que los llevó a extenderse hasta el Río de la Plata, la Amazonia peruana o las selvas de Guayana obedecía la necesidad de encontrar nuevos espacios y también a la creencia religiosa de su deseo de encontrar la Ywy Mara Hey “Tierra Sin Mal”, una especie de paraíso terrestre donde no existe la enfermedad, la tristeza, la maldad y la muerte. Son pueblos atravesados por un gran misticismo, basado en su mitología, su cosmogonía, la medicina homeopática y la magia simpática e imitativa. Su sistema familiar se basaba en una fuerte concepción del cuñadazgo, la unión o ampliación familiar a través de las uniones matrimoniales que les permitían establecer lazos de lealtad y reciprocidad. Alrededor del año 1500, cuando los conquistadores se presentan en el Paraguay, los caciques guaraníes (como mi ancestro Moquiracé) creyeron ver en ellos la posibilidad de unirse a otro pueblo guerrero en calidad de iguales, y por eso les ofrecieron cientos de sus hijas y hermanas pensando que esos cuñadazgos los favorecerían. Muy por el contrario, para los españoles que vinieron sin mujeres a América, aquellas indígenas constituyeron esclavas sexuales, sirvientes domésticas y úteros para la reproducción que originaron a una población mestiza, los “mancebos de la tierra” que se alinearon cultural, religiosa y políticamente del lado de su padre español, aunque conservaron el idioma de su madre guaraní. Estos mancebos de la tierra continuaron la conquista y expansión de sus padres sobre los demás guaraníes y no guaraníes, fundando ciudades como Asunción, Corrientes, Buenos Aires, Santa Fe y Coronda, y constituyeron la base de la oligarquía terrateniente en el Paraguay y el litoral argentino. De la mezcla entre españoles y guaraníes, surgieron pueblos mestizos como los paraguayos, los correntinos, los pontaporeños. De la mezcla entre portugueses y guaraníes surgieron los cazadores de esclavos paulistas y los nordestinos del Sertao brasileño. En muchos países de América algunos pueblos guaraníes lograron resistir, defender y recuperar sus tierras hasta el día de hoy, así como protagonizar procesos de desarrollo tratando de armonizar su cultura ancestral y la defensa del medio ambiente con las tecnologías surgidas en los siglos 20 y 21. En la guerra de la independencia del Río de la Plata (Argentina y Uruguay) contra España se destacó el General guaraní Andrés Guaycurarí (Andresito) que gobernó las Misiones y Corrientes entre 1815 y 1819. En la actualidad, cobra fuerza la hipótesis que el General José de San Martín, héroe de la independencia de América era hijo del militar español Diego de Alvear y de Rosa Guarú, sirvienta indígena guaraní de la familia San Martín. Tengo un cuartoabuelo (el padre de una de mis tatarabuelas) que fue un cacique abipón o mocoví (Naciones QOM), y a través de la incorporación de Juan de Dios Itatinguá, de raza guaraní (Siglo 18) como gran jefe abipón, la ciudadanía de QOM se extendió a todas las NACIONES GUARANÍES. Lo Guaraní está en MI, en todos los descendientes de mis tatarabuelos Aniceta Roldán (la hija del cacique abipón-mocoví) y José Alejandro Pineira: Familias Pineira-Dalosto, Pineira-Zorzi-Angulo, Pineira-Cabrera y Chichari-Tollero. De nuestras ancestras guaraníes heredamos su comunitarismo, la idea que siempre es mejor cooperar que competir, y compartir que mezquinar, su capacidad guerrera de enfrentar con valentía los conflictos que se nos presentan en el vida, y también su misticismo, la Fe de que si nunca nos rendimos, un día encontraremos en este mundo, la Ywy Mara Hey, la Tierra Sin Mal, donde todas las personas serán felices, y la muerte, la enfermedad y la maldad serán recuerdos. En esa Tierra Sagrada, alguien arrojará un grano de maíz por la noche y a la mañana siguiente almorzará su choclo en Comunidad. Flavio Dalostto POR:https://www.facebook.com/share/p/1K8M25qXeT/

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