20 nov. 2017

El derecho a tener derechos”. Entrevista a Patricia Tobón Yagarí

Por Efraín Jaramillo* 20 de noviembre, 2017.- El 9 de noviembre de 2017, el Comité de Escogencia para la selección de los miembros del Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, dio a conocer la lista de las once personas seleccionadas para hacer parte de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición. La jurista María Patricia Tobón Yagarí, indígena embera-chamí del resguardo Karmatarrúa (Antioquia) fue una de estas comisionadas seleccionadas. En esta entrevista con el Colectivo de Trabajo Jenzera, Patricia nos cuenta aspectos centrales de su vida y de su trabajo como defensora de los derechos de los pueblos indígenas. Entrevista a María Patricia Tobón Yagarí - No es usual encontrar juristas indígenas y menos en pueblos que han sufrido un crónico desconocimiento y exclusión de la sociedad y del Estado como los pueblos embera. ¿Puedes contarnos como llegaste hasta aquí? Debo confesar que he sido una persona muy afortunada. Esto se lo agradezco a mis padres, que desde temprana edad me inculcaron la necesidad de estudiar y prepararme para la defensa de mis derechos como indígena y como mujer, y también defender los derechos de mi comunidad... de luchar por aquello que una vez le escuché decir a ‘Perico (1) en la Escuela Interétnica, que era necesario para los indígenas conquistar el “derecho a tener derechos”.Más tarde me enteraría por muchos amigos que contribuyeron en mi formación, de que era una frase de Hannah Arendt, la filósofa alemana de origen judío que vivió el holocausto de su pueblo durante la segunda guerra. Tienen razón los indígenas africanos Xulu cuando hablan de una ética comunitaria que llaman ‘Ubuntu’ –Soy porque somos– Estoy convencida, por experiencia propia, que le debo a mi comunidad todo lo que soy. Sin ella yo no soy nada. - ¿Qué otras cosas recuerdas de tu vida que te motivaron para iniciarte en estas que tu llamas luchas por la defensa de los derechos indígenas? Recuerdo de niña haber experimentado cómo algunas personas que desestimaban nuestra cultura, reían cuando hablamos el embera bedea. Era común que se banalizaran nuestros derechos. Esa lucha por los derechos ha sido difícil, había poca comprensión (todavía la hay) de que teníamos ese derecho a tener derechos. Recuerdo mucho la historia de uno de nuestros mejores líderes, Luis Aníbal Tascón González, el primer abogado indígena que tuvo el país y quien inició las luchas por la defensa del resguardo de Karmatarrúa, que en ese entonces llamaban “Cristianía”. En julio de 1980 la comunidad desesperada por falta de tierra tumbaron los cercos de la hacienda de Libardo Escobar y comenzaron a sembrar plátano y maíz. Vino la policía y los sacó a golpes. Aníbal empezó su trabajo como abogado, asistiéndolos para sacarlos de la cárcel. El 9 de abril de 1981 fue asesinado. La desigualdad se había desbordado y no sólo en lo económico, también en el social. No teníamos un lugar digno en esa sociedad. Alguien me mencionó en esa época de luchas sociales aquella enseñanza china, de que “si piensas en el próximo año, planta maíz. Si piensas en la próxima década, planta un árbol. Pero si piensas en el próximo siglo, edúcate”. Y eso fue lo que hice: sembrar y educarme. - ¿Por qué consideras que fuiste elegida como comisionada para la búsqueda de la Verdad en un país tan complejo y plagado de múltiples violencias como Colombia? La apreciación que tengo es que un jurista, y más cuando es mujer y pertenece a un pueblo indígena, tiene la obligación moral de promover los derechos humanos. Creo que eso lo apreció el comité de escogencia. Pero más allá de eso, considero que tuvieron en cuenta lo que expuse en la entrevista, que la Verdad, sobre todo su búsqueda, nos puede llevar a plantear un nuevo tipo de sociedad, donde se nos restituyan derechos históricos usurpados que nos permitan ser sujetos con capacidad para decidir sobre nuestras vidas y pensar nuestro futuro de forma autónoma. En principio es la cuestión de saber cómo creamos un espacio común con un pueblo de ciudadanos que más allá de repelerse por las barreras culturales, lingüísticas y organizativas, busquen enfrentar los problemas de la desigualdad y la exclusión. En el fondo, se trata de construir nuestra propia historia y no solamente padecerla. - ¿Por la índole de ser mujer no te afectaron los resultados de las investigaciones que realizaron sobre el suicidio de niñas indígenas embera? (2) Por supuesto. Fue desgarrador ver como niñas que apenas empiezan a vivir, se tomen la vida. Que piensen que la vida no tenía sentido. Eso fortaleció más en mí la idea de trabajar por los derechos de las mujeres, como madres y como niñas que han padecido el conflicto en sus territorios. - ¿Crees que esa Verdad –así con mayúscula– que la Comisión busca, pueda llevarnos a superar el legado cultural e institucional que heredamos de los europeos, que impidió que se desarrollaran corrientes propias del pensamiento, más acordes con nuestras realidades... ...Sí, el absolutismo de esa Europa que nos conquistó, que en América condujo al caudillismo, institucionalizaría la exclusión de los indígenas y los negros, conformando formas dogmáticas del ejercicio del poder... Es posible que en los diálogos con nuestras comunidades en la búsqueda de la Verdad, se vuelva más consciente también... cuánto de esa historia de desconocimientos e imposiciones han permeado también a nuestros pueblos y culturas... - ¿No comenzó a cambiar esta historia de desconocimiento y exclusión con la Constitución Política de 1991? Sí, es cierto. La diversidad regional, étnica y cultural que con éxito defendieron los constituyentes indígenas ganó un espacio en la Asamblea Nacional Constituyente, pues los colombianos comenzamos a entender que éramos una Nación multiétnica y pluricultural. Con este reconocimiento no sólo se estaba aceptando la realidad de la sociedad colombiana que es diversa, también se sintonizaba el país con la ética universal y humanista de los derechos humanos y principios que dan origen a las sociedades democráticas, donde la convivencia entre los pueblos se torna necesaria para garantizar la paz. - Insisto en la pregunta, aunque de otra manera ¿crees que esa Verdad que ustedes van a buscar nos ayudará a entablar un diálogo intercultural que conduzca a la formación de una Nación pluriétnica? Todavía no tengo instrucciones y no sé cómo voy a trabajar y que es lo que debo hacer. Pero tengo la impresión que habrá un diálogo muy serio y profundo con las comunidades, ya sin la mediación de poderes externos que lo coarten. Y vamos a ser nosotros los indígenas y los negros, las mujeres y las víctimas los protagonistas y beneficiarios de esa búsqueda de la Verdad en nuestros territorios. En eso vamos a comprometernos con la Comisión. Todo con miras a establecer un proceso intercultural, que requiere un diálogo entre iguales, pues en los análisis que hemos hecho en nuestras comunidades, hemos entendido que no hay interculturalidad sin cimientos, sin poseer un núcleo sólido de expresiones culturales propias que le confieren identidad a un grupo étnico, como tampoco es posible construir interculturalidad si ese grupo no abre sus puertas a los demás para permitir la interacción. La idea que nos orienta a los indígenas es que debemos, sin egoísmos, construir un futuro que sea propio y a la vez abierto a nuestros vecinos. Estamos convencidos que la Verdad que va a buscar la Comisión va a ayudarnos mucho en eso. - ¿Qué sucederá si ustedes en sus investigaciones encuentran delitos de ‘lesa humanidad’ de los actores armados en sus comunidades? El Decreto 588 de 2017 por el cual se organiza la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no Repetición es un órgano de carácter extra-judicial. Por tanto, sus actividades no tendrán carácter judicial, ni servirán para la imputación penal ante ninguna autoridad jurisdiccional. La Comisión no se ha reunido todavía para discutir todos esos aspectos. En eso vamos a requerir mucha orientación de los comisionados más experimentados, para ver cómo debemos proceder. Pero me atrevería a decir que a estas alturas no interesa tanto que la Verdad se agote buscando culpables. De eso seguramente se encargarán los Magistrados de la JEP. Pero sé que hay mucha gente todavía que está más interesada en seguir abriendo heridas. A mi juicio se colocan de espaldas a la historia. Por mi parte estoy interesada en indagar más sobre los obstáculos que han impedido que nos desarrollemos como pueblos y como alguna vez lo dijo nuestro presidente, el padre Francisco de Roux, los obstáculos que impiden que los colombianos volvamos a vernos como hermanos... Colombia y los colombianos no tenemos por qué ser “ las estirpes condenadas a cien años de soledad, que no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”. Los indígenas y los negros, las mujeres, y en general todos los colombianos excluidos nos merecemos otra oportunidad en este país que hemos aprendido a amar, a pesar de todo lo que hemos padecido en él. Por eso me estoy consumiendo de ansiedad y no veo el momento para empezar a trabajar en la búsqueda de esa Verdad, que como dijo el otro Comisionado, Alfredo Molano, citando a Bolívar, “nos hará libres”. Notas: (1) Pedro García Hierro: Jurista peruano-español (ya desaparecido), uno de sus mentores. Para nosotros uno los mejores conocedores de los derechos indígenas en América (Notas del CTJ). (2) UNICEF: “Suicidio adolescente en pueblos indígenas”. Tres estudios de caso: Colombia (embera), Perú (Awajun) y Brasil (Guaraní). En Colombia la investigación fue orientada por el Colectivo de Trabajo Jenzera y abordada por las hermanas Patricia y Marcela Tobón Yagarí. --- * Efraín Jaramillo Jaramillo es antropólogo colombiano, director del Colectivo de Trabajo Jenzerá, un grupo interdisciplinario e interétnico que se creó a finales del siglo pasado para luchar por los derechos de los embera katío, vulnerados por la empresa Urra S.A. El nombre Jenzerá, que en lengua embera significa hormiga fue dado a este colectivo por el desaparecido Kimy Pernía. ---- Fuente: Viva.org.co: http://viva.org.co/cajavirtual/svc0568/articulo06.html

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